El 2008 parece ser el año de la velocidad de nueva generación. NFS Pro Street, PGR 4, GT5 Prologue... y ahora el nuevo en apuntarse es GRID, de Codemasters. A ver qué ofrece…

Toca Race Driver es una legendaria serie de títulos de velocidad que se centraban en una gran variedad de campeonatos reales del mundo del motor. Tan grandes eran las dimensiones que abarcaba, que cuando hablábamos de él, hablábamos simultáneamente de camiones y de F1. La nueva entrega de esta serie viene forzada para poder sustituir la desaparición del Colin McRae, una gran pena por la muerte del piloto. Para poder competir con las cabezas de serie de la velocidad next-gen, GRID ofrece lo que ellos no pudieron aportarnos. Velocidad, diversión, variedad de conducción y neumáticos rodando por el suelo.

Los anteriores Race Driver se caracterizaban por un modo historia, donde tomábamos el control de un piloto con potencial. Así y haciendo caso a nuestro manager llegábamos a la cima. Primero, simplemente participábamos en eventos para poder demostrar nuestra calidad. De ahí nos invitaban a distintos campeonatos y al final acabábamos en los competiciones de alto nivel como las de turismo y la F1.

En este GRID la cosa pinta un tanto diferente. El objetivo es el mismo pero la evolución de nuestra carrera profesional como piloto es distinta. Si antes íbamos de menos a más aquí todo es un gran LIO. Sí, la verdad es que no hay quien se entere para qué compite. Son carreras sueltas. Primero una de turismo, después una de súper coches y otra de tunning. Y eso porque sí, porque supuestamente es variado. Lo peor de todo es que en GRID no todo es coser y cantar. Las carreras legales de cuidad y las competiciones de circuito están muy bien hechas. Son un tanto arcade pero el manejo del coche es fácil e intuitivo. El problema es que la opción de tunning es simplemente triste. Es una imitación barata y total de NFS Carbono, bastante mal realizada. Por ello, molesta mucho terminar una carrera de turismo, pedir más y que te toquen unos aburridos derrapes en Tokio.

¿Quién es el listo que pasa por aquí?